martes, 15 de marzo de 2011

el viaje- (cuentos deLila, XXIII)

Sobre el final de una tarde verdegris de verano después de la lluvia, Lila y Eme subieron al taxi. Al dar la dirección de destino, ambas mujeres se miraron, y supieron que no volverían. El camino era por tramos desconocido, y el coche rodaba lento entre los árboles húmedos. En un golpe de luz Lila reconoció la casa Es aquí! Se equivoca, Es aquí! gritó Eme, Se equivocan.
Por la luneta trasera vieron alejarse la casa enrejada, los grandes árboles perfumados de atardecer, la calle familiar en el crepúsculo. 
Así continuaron el viaje, vueltas hacia atrás, el tiempo sólo fluyendo suave, lento, sin retorno, hasta llegar, detenerse y descender en la pequeña terminal de ese pueblo olvidado. Ya no quedaban rastros de la lluvia que había caído por días, salvo en el pelo de Lila, que se había cubierto de algas marrones desde atrás hacia adelante. Eme lloraba sin decir por qué. Lila nada preguntó.
Cuando el ómnibus flotó hacia el campo abierto, Lila giró sus pasos y cubrió su pelo con el pañuelo azul turquesa que alguna vez le había besado el cuello.



Abrió los ojos. Dormía en su cama un pájaro de papel, de papel de libro, de papel del color de la canela. La primera imagen que la visitó al despertar fue el sombrero azul de Julio, volando leve desde un edificio a otro.


)alguna vez supe de signos y señales(*