viernes, 13 de abril de 2018
viernes, 23 de junio de 2017
+
+
invisible sombra
agua del tiempo
acero
vacío el cuerpo
estalla en el aire
herida llena de plumas
absurda paloma que acaricio
viernes, 10 de marzo de 2017
+
necesito
recordar el estupor
que me causaban sus palabras
dolorosas // dolidas? dolientes ?
necesito
contar el miedo pequeño, asfixiante de
las noches de verano,
exorcizado por las luciérnagas del
jardín, algunas veces.
necesito
recordarla esperándome en la plaza,
aquel mediodía,
sonriente, bonita, con un vestido nuevo
y su pelo sujeto
suave, leve.
necesito
recordarla sonriendo al verme cruzar
y mi delantal almidonado por ella
y mis zapatos lustrados por ella
y mi pelo dorado, rebelde, trenzado por
ella
y su impulso hacia abajo para sacar de
mi mano
de cuarto grado el peso del
portafolios.
se me hace necesario, imprescindible,
urgente,
recordar
(contar)
sus únicos momentos de ternura.
+
domingo, 7 de agosto de 2016
.
.
escribir sobre estosobre septiembre,
cuando la visité por tres días
en la segunda noche
para que su infelicidad
no devorara mis entrañas
la besé y me fui a dormir
pero ni siquiera me acosté
pasé la noche despierta en
el que fue mi cuarto
sentada junto a la ventana,
inmóvil, ingrávida,
con la mínima luz filtrándose
por las mirillas de la persiana,
escuchando pasar los trenes.
cuando empezó a cantar el zorzal
me acosté
y seguí oyéndolo
hasta sobrevivirme
.
jueves, 30 de junio de 2016
martes, 24 de mayo de 2016
+
+
llovizna
sin brillo desde hace meses
y mi
cuerpo expuesto al
quehacer cotidiano
(al
tacto, al disimulo)
se
conduele de sí, se asesina.
trazando
curvas, intento evitar el hábitat de la pena,
de la palabra convertida en páramo azul.
(cosas que sé y que callo
destellos de luto en la memoria)
+
sábado, 7 de mayo de 2016
lunes, 11 de abril de 2016
fotos del incendio
*
atónita en
la mañana
la última
luz del verano resiste
entre los
verdes tostándose de abril
tal vez el
silencio de un gorrión
que vuela a
ras del piso
tal vez el
extrañamiento de una mariposa
anticipando su muerte en la pared
de glicina,
tibia aún
tal vez la
estupidez amarilla y cotidiana
tal vez yo
tal vez mi
voz.
*
domingo, 27 de marzo de 2016
+
Ellos
llegaron una tarde luminosa
de mayo, o
tal vez de junio.
Ocuparon
las cuatro calles que
llevaban
desde mi casa a la estación.
Cinco
días antes alguien, en la oscuridad
de una
madrugada helada y azul,
había
acribillado a balazos a Luisa y José
mientras
dormían, y se llevó a su hijito.
Los
vecinos dijeron que alguien les dijo:
Martincito
es robado, o prestado, y usado
como
escudo familiar de la guerrilla. Los
buenos
hombres que llegaron en autos verdes
se lo
devolvieron a su mamá verdadera.
Cuando
llegaron ellos,
ya estaban
enterrados los libros.
Apurate,
antes que nos agarre la noche.
Dale
nena, dale. Ayudame con la lona.
Ahora el
plástico. Ahora dejame a mí.
Las
bolsas de compost cayeron sobre
el
cadáver iluminado.
Y se
cerró el antiguo pozo de agua
con su
luna de madera, como siempre.
Guardando
el abono para la huerta,
para los
tomates y la albahaca del verano.
Golpearon
la puerta, ni muy fuerte ni muy suave
y
preguntaron a mamá por el señor profesor.
La
señorita no cursa hoy? Me avanzó uno de ellos,
rubio,
joven, bonito, tan bonito.
Tartamudeé
un cursé a la mañana y
Está
trabajando, cortó mi madre, con los ojos
oscuros
de recuerdo. (qué recordaría mi madre?).
Cinco
meses antes, volviendo de un domingo familiar,
el auto
verde nos siguió durante todo el trayecto.
A veces
nos adelantaba, a veces nos cruzaba,
la mayor
parte del tiempo venía detrás.
(Y fue
entonces
cuando
la memoria hizo arraigo en mí.)
La mitad
del cuerpo de mi madre gritaba
hacia
afuera, por la ventanilla del Fiat.
mi
hermano pequeño no podía siquiera llorar.
Las
manos de mi padre eran garras en el volante.
Y había
un poderoso cuervo prendido a mi garganta,
aleteando
en azul y negro en mi pecho.
Eso, que
le dicen miedo.
(La
casa abierta, revuelta, violada.
Mis
cuadernos.
Y
un rumor de soledad inexplicable)
Recorrieron
los cuartos, la mano en las cinturas armadas.
Pocos
libros tiene la señorita, recién empieza la carrera?
Respiré
profundo sin entender.
No
salieron al jardín.
Miraron,
tocaron, caricia obscena y voluptuosa,
masturbación
a cielo abierto, a ver quién la tiene más grande.
Se
alejaron en la luminosidad fría del fin de tarde,
en
medio de órdenes, portazos y armas.
Mi
madre corrió a la escuela a buscar al chiquito.
Vino
Mario, también habían estado en su casa.
Yo
me supe hermosa, desvergonzada, estúpida.
(Por
qué desenchufé mi memoria?)
De
allí a hoy todo es confuso.
No
sé cómo, ni cuándo, volvió
a
abrirse la luna del pozo.
Le
pregunto a mi madre, dice que estoy loca.
Que
por leer tanto imagino cosas.
Siempre
la misma, vos, siempre la misma.
Pero
miró hacia la ventana, oscurecidos los ojos.
jueves, 17 de marzo de 2016
diario de destellos (día 8) *
búsqueda perpetua
puntos de luz
tengo memoria.
puedo sobrevivir a todo el dolor*
domingo, 6 de marzo de 2016
resistencia*
en mi pared medianera, todas las mañanas
al correr las cortinas de mi cocina,
me miran dos torcazas.
pasan largo rato bañándose de sol,
susurrando ese ruidito que para mí,
desde pequeña, muy pequeña, es un
canto.
en ese pasado, allá lejos,
mi padre alimentaba a las torcazas
que bajaban a su patio y lo hizo
hasta la mañana antes de morir.
hoy, en un domingo sin sol,
un domingo de vidrios rotos,
un amigo me dice:
“escribir contra el derrumbe, Silvia”.
entonces abro mi archivo, ese que llamé
“variadito”, y encuentro doce versos
que cuentan de mi viejo y de palomas.
pongo música,
me pego a mí misma un sacudón
y, sumando más versos, quitando otros
que son un zafarrancho, escribo.
mientras tanto, empezó a caer una
llovizna tenue,
pasó el mediodía, hay olores amables de comidas
vecinas
y las torcazas se amucharon en el pino
que veo desde aquí.
amuchémonos nosotros, entonces.
cuidemos la casa, que estamos vivos.
sábado, 30 de enero de 2016
martes, 12 de enero de 2016
*
tal vez
cortar una flor, hay tantas en el patio!
cortar una
flor, o dos.
un hilo de
campanitas naranjas, un racimo de jazmín
y nadarlos
en un vaso de agua para que aligeren la casa.
o intentar
un poema, aferrar la vida a la palabra.
pero el
poema habría de ser urgente, y por la urgencia
sería tan
largo, tan río revuelto, tan deseo, tan agite.
el poema,
por su urgencia, gritaría preguntando
por qué
están tan silenciosos? por qué se guardan en silencio?
dónde
están los que decían protegernos?
y dónde
están los otros, esos que gritaban dictadura, dictadura!
y ante su
inmundo avance se cosieron la boca
pero antes
cosieron sus ojos y antes sus oídos
y nos
mandaron al túnel del tiempo (hacia atrás, hacia atrás)
y no
aprendieron nada y no quieren aprender
(qué
mierda no querer aprender!)
y entonces
el poema, por su urgencia, por no
ahogarse en ese túnel,
manoteando, se acordaría de carros hidrantes
que lo bañaban de azul al salir de la facu
manoteando, se acordaría de carros hidrantes
que lo bañaban de azul al salir de la facu
(usar el
azul para el maltrato, qué desvergüenza!)
se
acordaría de los que se llevaron, de los que sangraron.
de todos
los muertos (por la patria? ) se acordaría este jodido poema,
y seguiría
gritando por muertos más recientes
(dos pibes
en una estación de trenes suburbana
más de treinta, mujeres y hombres, en la plaza arrasada por el humo
más de treinta, mujeres y hombres, en la plaza arrasada por el humo
un maestro
en una ruta sureña y
de hasta
los miles que asesinaron en oficinas burocráticas.)
y por su
apuro, el poema ya cansado, absorto,
se
arrancaría los ojos y aullaría por muertos que está olvidando
y,
perplejo, malherido, empezaría a cerrar el círculo
construyendo
el anillo del despiadado presente
(adjetiva
mucho, poema, vaya al grano, o lo dejarán sin voz)
y quien
intentó escribirlo, recordando todo lo que olvida
pediría
ayuda para rearmar los versos y después
moriría de
llanto
[nadar una
flor para salvarnos del crimen cotidiano]*
martes, 5 de enero de 2016
jueves, 31 de diciembre de 2015
*
no
palabras
para
armar el poema
no
balance
(balancear-
oscilar)
no
deseo
para
armar el desear
(felicidades-
buen año- chin chin)
celebrar
celebrar?
tal
vez celebrar
la
perturbación
la
perplejidad
el
corte
el
abismo
el
impulso antes del salto
(tal
vez el poema se arme con un poquito de luz
apenas
allá
en el fondo de la noche profunda)*
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

