viernes, 24 de febrero de 2012

.



*

soy la sombra en el patio amarillo.
habito pasillos y silencios.
llegué desde tal vez un espejo, o desde un sueño que azotaba el verano.
llevo cantos y voces y fantasmas y ciertos aromas que mi mano guarda.
soy el laberinto y el camino, la casa y la ausencia; un amanecer desgarrado por la tormenta profunda, la luz del bosque en el crepúsculo.


*



martes, 14 de febrero de 2012

de las cenizas* II



te busqué en una ausente ciudad triste,
en los árboles florecidos de azulvioleta
(que intentaban permanecer a pesar de las cenizas)
te busqué en una casa que no era casa conversando
con fantasmas que no eran míos
te busqué cuando caminábamos sobre 
el irrespirable asfalto
y al verte no me vi
tal vez deje de buscarte,
tal vez.



martes, 7 de febrero de 2012

*



hoy quiero 
cortar las extremidades 
del río, desmenuzar los guijarros
invertir los árboles
doblar el camino a la nada
para llegar a ningún lugar


y después llover,
hasta alumbrarme*









martes, 31 de enero de 2012

de las cenizas* I

Hace nueve meses que no salimos de casa, que corrimos por las calles a encerrarnos, a escaparnos de la ceniza amarilla que empezó a llover sobre parques y plazas, y sobre el mar.
Son nueve meses en los que nada nos pasa, salvo el latido de un  malestar que nació y crece en cierto punto de nuestros cuerpos, sin saber precisar en cuál. 
Varias veces al día, abrimos levemente las ventanas para espiar las casas linderas y verlos a ellos, a nuestros vecinos, encerrados como nosotros en su asfixia amarilla, y respiramos un olor extraño, que suponemos sea el de la furia.
Hace nueve meses esa lluvia impalpable mató las flores; después, fueron desapareciendo los pájaros (algunos emigraron, otros, los más, murieron en las puertas y en los patios), y las mujeres dejamos de parir. 
Ahora estamos poniendo a salvo los libros, envolviéndolos uno por uno antes de sellar la interminable biblioteca.
No sabemos qué haremos después, además del sencillo y cotidiano acto de odiarnos.


Ojalá sueñen, ojalá sueñen con flores blancas*



lunes, 23 de enero de 2012

*

siento la despertenencia
y me inunda el vacío
(tantas veces hubo un cielo imaginado)
yo no soy yo
soy el otro lado
el puente interminable
la mano que no alcanzo
la mirada yéndose de mí.
desconozco el regreso a los jazmines
olvidé trazar caminos


rearmar la historia*



domingo, 15 de enero de 2012

disparador (cuentos de Lila- xxx)

no sé por qué estoy mirando esta foto. en ella estamos mi madre y yo. 
no sé por qué doy vuelta la foto y leo en su reverso una fecha escrita por mí: la del día de mi décimo cumpleaños.
mi madre y yo en la distancia. mi madre con treinta años y un peinado a la moda y sus manos cruzadas hacia adelante sosteniendo algo que no logro distinguir. mi madre con treinta años y su mirada baja y una sonrisa que es apenas un esbozo.
yo estoy a su lado y tengo casi su altura. sonrío a la cámara provocándola con mis diez años ya adolescentes y mi melena corta y enrulada.
mi madre y yo llevamos vestidos parecidos, livianos, sin mangas; lazo en la cintura el de ella, cinturón en la cadera el mío. no recuerdo el color de su vestido. el mío era de cuadros pequeños blancos y azules.
detrás nuestro se extiende el jardín, que reconozco voluptuoso de verano. sé que allá atrás está el jazminero, aunque no se lo vea en la foto.
nos rodea un anillo de luz, nacido del tiempo o de una mala toma. 
recuerdo que fue mi padre quien sacó la foto.
no recuerdo si ese día vinieron los primos o solamente las amigas.
no recuerdo si mi madre estaba (era?) feliz.
no sé por qué estoy mirando esta foto, no sé por qué la encontré en el fondo de este cajón si lo que yo buscaba era otra cosa.

Lila guardó lo que buscaba en su bolso que cruzó en bandolera y salió. 
la foto voló hacia el fondo del cajón*


domingo, 8 de enero de 2012

+

el río crece en la ciudad de la memoria
fluye, se adentra y dibuja el laberinto de
voces y señales que apenas vislumbro
avanza el ruido de agua
(caricia y látigo)
y un violín
y una estrella
y una magnolia
y una noche insomne en la ventana
y el viento
y el verano enloquecido.

y el exilio de mí+



martes, 6 de diciembre de 2011

*

yo no soy 
soy efímera
soy de tiempo
soy un laberinto enredado
una red de presente en la que caen las mariposas y los peces
yo no soy
soy apenas un signo que me nombra
un espejo a deshora (tal vez un sueño)
un círculo bordado en el vestido del silencio
que ansía ser del color del alba*





martes, 29 de noviembre de 2011

*




tiene la lluvia en los ojos
y tatuadas ciertas miradas
y el cielo gris en la frente
y la humedad
y la niebla
y la voz que desconoce
y fragmentos verdes
luminosos, constantes
de una nube clara
que alguna vez se instaló
en un punto impreciso
entre ojo y boca
para contarle los secretos
que no pudo oir
por el ruido de la lluvia*





domingo, 27 de noviembre de 2011

el otro lado* (cuentos de lila, 28-replay, y un algo de prólogo)




DANI dijo...

Es precioso, si fuera en masculino, te lo pedía hoy mismo para el pequeño viajero. La filosofia es la misma.

Me encanta.

Besazos enormes
21 de noviembre de 2011 14:30


éste fue el comentario de Dani en "Ella", mi entrada anterior. y procedimos. "Ella" se convirtió en "el viajero", personaje de Dani, un estupendo fotógrafo. y,entonces, mi historia tuvo una foto magnífica.
lo que ahora leerán es el cuento de Lila nº 28 con leves modificaciones, y con una imagen obtenida por Dani, lo que hace una única y nueva historia.
agradezco a mi amigo este trabajo conjunto, esta reescritura con imagen. le agradezco el haberme ayudado a crear otra historia.



el otro lado*






Lila caminaba por calles brillantes de un otoño enloquecido. Entre los árboles de la avenida cruzó él. Era el viajero perdido. Lila lo reconoció sin dudar y apuró el paso para poder seguirlo. Cuando estuvo cerca vio que había envejecido. Mucho. Demasiado.
Él camina sin ver. Sólo siente dolor. Dolor de pérdida. Dolor de grito. Él camina una vereda por la que alguna vez caminaba un niño. Un niño que ya no recuerda el camino.Él recuerda al niño, de pronto, lo recuerda. Lo recuerda al caminar el interminable laberinto de su memoria.
Hoy para él no hay salida. Hoy se cerraron los espejos.

Lila camina bajo acacias que salpican la vereda de chispas solares. La vereda por donde él había caminado. Recordó que fue en otoño. Recordó que, alguna vez, supo de signos y señales.

y a través de una ventana la voz del trovador cantaba...
"...y es sólo la tristeza
helándome el cerebro y la mañana..."






los invito a visitar al Pequeño Viajero


lunes, 21 de noviembre de 2011

ella- (cuentos de Lila, 28)*

Lila caminaba por calles brillantes de un otoño enloquecido. Entre los árboles de la avenida cruzó la mujer. Era ella. Lila la reconoció sin dudar y apuró el paso para poder seguirla. Cuando estuvo cerca vio que había envejecido. Mucho. Demasiado.
Ella camina sin ver. Sólo siente dolor. Dolor de pérdida. Dolor de grito. Dolor de parto abortado. Ella camina una vereda por la que alguna vez caminaba un niño. Un niño que ya no recuerda el camino.Ella recuerda al niño, de pronto, lo recuerda. Lo recuerda al caminar el interminable laberinto de su memoria.
Hoy para ella no hay salida. Hoy se cerraron los espejos.

Lila camina bajo acacias que salpican la vereda de chispas solares. La vereda por donde había caminado ella. Recuerda que fue en otoño. Recordó que, alguna vez, supo de signos y señales.

y a través de una ventana la voz del trovador cantaba...
"...y es sólo la tristeza
helándome el cerebro y la mañana..."


jueves, 17 de noviembre de 2011

haiku que nació jugando* (haiku IX)



gracias a mi amigo Antiqva Córdoba, por esta flor de azahar



aroma de azahar

cálida casa infantil

dulce es el aire*






martes, 15 de noviembre de 2011

+



+


la noche crece y se llena de vacío el laberinto
y no se cierran los ojos
y la palabra no fluye
y el pozo es sólo un pozo
y la pared es ella y sola
y no hay pájaros que hagan andar al mundo


(alguna vez escribió versos
que hoy se llevan las hormigas)


+



martes, 8 de noviembre de 2011

*

busco saber 
el momento justo
preciso,
en que mis manos
dejaron de ser pájaro
para ser árbol,
en que su voz
dejó de ser viento del mar
para ser opaco eco de la nada,
en que pude dormir
(por fin)
con el ruido de la lluvia


y la lluvia llovió certeza*







martes, 1 de noviembre de 2011

*



alguien olvidó una huella
en la escalera olvidada
alguien dejó el signo
latiendo entre musgos
alguien (que alguna vez fue nombre)
desmemorió su entonces
desnombró la casa
olvidó el camino
hace mucho tiempo fui sauce que acariciaba el agua
hace mucho tiempo fui casa, fui camino