miércoles, 18 de abril de 2012
sobre la casa (I)*
es de agua la casa.
peces azules hilan el
pasado en las ventanas y
tejen un árbol del que
vuelan los amores y las noches,
las guerras y los días.
es de agua la casa*
lunes, 9 de abril de 2012
*
corté los últimos jazmines
en la luz
de la mañana espléndida.
y era verano
entonces me iré.
siempre me estoy yendo
para que ya no duela,
para poder volver*
martes, 3 de abril de 2012
la siesta de moiré*
Moiré duerme en mi cama. Moiré duerme en mi cama después de dos horas de saltos, revolcones y carcajadas. Duerme la siesta en mi cama, porque hoy es feriado y está pasando el día en casa.
Se durmió después de contar más de mil veces sus más de mil versiones de Caperucita Roja. En la de hoy, Caperucita iba a la playa conmigo y el lobo, llevaba mi canasta con el mate y "se cayó de culo en la arena". Después me escuchó leer "El penal más largo del mundo", de Soriano, que prepararo para mi clase de mañana. Su pregunta "Silvia, cuándo das vuelta la hoja?" me causó tanta gracia que fueron otra vez las carcajadas y chau al sueño. Y por fin canté. Y se durmió.
Ahora, mientras duerme, pienso si recordará este día cuando crezca. Pienso qué recordará de mí, y cómo me recordará. Pienso que, tal vez, me recuerde en la cocina con la luz de otoño alumbrando la ventana, como yo veo a mi abuela. O, tal vez, sea la abuela que escuchaba Radiohead y Bach, llevaba dos aros en una oreja y un piercing en la otra, y tenía una biblioteca en cada habitación, bibliotecas con libros misteriosos que no podían tocarse y otros que sí, llenos de dibujos y letras grandes.
Y mientras ella duerme y yo pienso, la ternura crece desmedida y teje una red cálida que me atrapa y me envuelve y me pone en un nido. Y en este nido lloraré, lloraré caricia y alegría, hasta que Moiré despierte.
2- 4- 12
martes, 27 de marzo de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
...
camino múltiples ciudades
me transito fragmentada,
la invisibilidad crece a mi costado
me habita y me segmenta
(túnel de tiempo reversible)
ser
perder
volver
(recorrer el laberinto, cruzar el espejo)
sentarse en una plaza
y
retomarse
azul urbanidad
llena de vacío
vacía de llenura
soy yo
y
mis fragmentos*
martes, 13 de marzo de 2012
de las cenizas ( III )*
Subió al primer tren de la tarde y se sentó junto a la ventana. Tenía la juventud olvidada en su pelo deslucido y en su ropa apelmazada, y unas pecas salpicadas aquí y allá en su cara resistían al olvido de haber sido bonita.
No miró a nadie, fijó sus ojos en el vidrio y empezó a mover los labios, rítmicamente. Tal vez canta, pensé, tal vez reza. Su mirada iba más allá de la ventana. Ni canta ni reza, pensé, habla con alguien más adentro o más allá de sí misma.
Una de sus manos subió a su boca, y una lágrima se deslizó sobre las dos.
Antes de subir al tren había caminado desnuda por calles ajenas, calles de arena y piedras grises.
Se vistió de cenizas para el viaje, intentando llegar al olvido.
domingo, 11 de marzo de 2012
haiku que nació jugando (II)
.
corazón blanco
campanilla de invierno
paz en el jardín
foto* Elvira Coderch, de "Flores y Palabras"
.
viernes, 24 de febrero de 2012
.
*
soy la sombra en el patio amarillo.
habito pasillos y silencios.
llegué desde tal vez un espejo, o desde un sueño que azotaba el verano.
llevo cantos y voces y fantasmas y ciertos aromas que mi mano guarda.
soy el laberinto y el camino, la casa y la ausencia; un amanecer desgarrado por la tormenta profunda, la luz del bosque en el crepúsculo.
*
martes, 14 de febrero de 2012
de las cenizas* II
te busqué en una ausente ciudad triste,
en los árboles florecidos de azulvioleta
(que intentaban permanecer a pesar de las cenizas)
te busqué en una casa que no era casa conversando
con fantasmas que no eran míos
te busqué cuando caminábamos sobre
el irrespirable asfalto
y al verte no me vi
tal vez deje de buscarte,
tal vez.
martes, 7 de febrero de 2012
*
hoy quiero
cortar las extremidades
del río, desmenuzar los guijarros
invertir los árboles
doblar el camino a la nada
para llegar a ningún lugar
y después llover,
hasta alumbrarme*
martes, 31 de enero de 2012
de las cenizas* I
Hace nueve meses que no salimos de casa, que corrimos por las calles a encerrarnos, a escaparnos de la ceniza amarilla que empezó a llover sobre parques y plazas, y sobre el mar.
Son nueve meses en los que nada nos pasa, salvo el latido de un malestar que nació y crece en cierto punto de nuestros cuerpos, sin saber precisar en cuál.
Varias veces al día, abrimos levemente las ventanas para espiar las casas linderas y verlos a ellos, a nuestros vecinos, encerrados como nosotros en su asfixia amarilla, y respiramos un olor extraño, que suponemos sea el de la furia.
Hace nueve meses esa lluvia impalpable mató las flores; después, fueron desapareciendo los pájaros (algunos emigraron, otros, los más, murieron en las puertas y en los patios), y las mujeres dejamos de parir.
Ahora estamos poniendo a salvo los libros, envolviéndolos uno por uno antes de sellar la interminable biblioteca.
No sabemos qué haremos después, además del sencillo y cotidiano acto de odiarnos.
Ojalá sueñen, ojalá sueñen con flores blancas*
lunes, 23 de enero de 2012
*
siento la despertenencia
y me inunda el vacío
(tantas veces hubo un cielo imaginado)
yo no soy yo
soy el otro lado
el puente interminable
la mano que no alcanzo
la mirada yéndose de mí.
desconozco el regreso a los jazmines
olvidé trazar caminos
y me inunda el vacío
(tantas veces hubo un cielo imaginado)
yo no soy yo
soy el otro lado
el puente interminable
la mano que no alcanzo
la mirada yéndose de mí.
desconozco el regreso a los jazmines
olvidé trazar caminos
rearmar la historia*
domingo, 15 de enero de 2012
disparador (cuentos de Lila- xxx)
no sé por qué estoy mirando esta foto. en ella estamos mi madre y yo.
no sé por qué doy vuelta la foto y leo en su reverso una fecha escrita por mí: la del día de mi décimo cumpleaños.
mi madre y yo en la distancia. mi madre con treinta años y un peinado a la moda y sus manos cruzadas hacia adelante sosteniendo algo que no logro distinguir. mi madre con treinta años y su mirada baja y una sonrisa que es apenas un esbozo.
yo estoy a su lado y tengo casi su altura. sonrío a la cámara provocándola con mis diez años ya adolescentes y mi melena corta y enrulada.
mi madre y yo llevamos vestidos parecidos, livianos, sin mangas; lazo en la cintura el de ella, cinturón en la cadera el mío. no recuerdo el color de su vestido. el mío era de cuadros pequeños blancos y azules.
detrás nuestro se extiende el jardín, que reconozco voluptuoso de verano. sé que allá atrás está el jazminero, aunque no se lo vea en la foto.
nos rodea un anillo de luz, nacido del tiempo o de una mala toma.
recuerdo que fue mi padre quien sacó la foto.
no recuerdo si ese día vinieron los primos o solamente las amigas.
no recuerdo si mi madre estaba (era?) feliz.
no sé por qué estoy mirando esta foto, no sé por qué la encontré en el fondo de este cajón si lo que yo buscaba era otra cosa.
Lila guardó lo que buscaba en su bolso que cruzó en bandolera y salió.
la foto voló hacia el fondo del cajón*
domingo, 8 de enero de 2012
+
el río crece en la ciudad de la memoria
fluye, se adentra y dibuja el laberinto de
voces y señales que apenas vislumbro
avanza el ruido de agua
(caricia y látigo)
y un violín
y una estrella
y una magnolia
y una noche insomne en la ventana
y el viento
y el verano enloquecido.
fluye, se adentra y dibuja el laberinto de
voces y señales que apenas vislumbro
avanza el ruido de agua
(caricia y látigo)
y un violín
y una estrella
y una magnolia
y una noche insomne en la ventana
y el viento
y el verano enloquecido.
y el exilio de mí+
martes, 6 de diciembre de 2011
*
yo no soy
soy efímera
soy de tiempo
soy un laberinto enredado
una red de presente en la que caen las mariposas y los peces
yo no soy
soy apenas un signo que me nombra
un espejo a deshora (tal vez un sueño)
un círculo bordado en el vestido del silencio
que ansía ser del color del alba*
soy efímera
soy de tiempo
soy un laberinto enredado
una red de presente en la que caen las mariposas y los peces
yo no soy
soy apenas un signo que me nombra
un espejo a deshora (tal vez un sueño)
un círculo bordado en el vestido del silencio
que ansía ser del color del alba*
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