lunes, 29 de septiembre de 2014

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la vuelta a casa,
tardecita de septiembre.
la plaza ya vacía,
sólo las palomas
y un olor de alelíes
y lejos, muy al fondo
del paladar, los jazmines.
y mis zapatillas rojas
(ploc ploc ploc)
marcan pasos en la vereda.
una chica llora en
la esquina, hablándole
a su teléfono
y otra vez mis zapatillas
y un pájaro muerto
y el semáforo en rojo
y yo pienso
que no sé
si volveré a escribir
alguna vez.





miércoles, 20 de agosto de 2014

domingo, 10 de agosto de 2014

caballo






cuando tenía seis años
quería un caballo.
en las largas horas
de la siesta, escapaba
con mi bicicleta hasta
el campo lindero a las vías,
donde dormían los trenes,
y miraba al pony
que pastaba manso y tenía el
color de un río revuelto.
escondía en mi bolsillo
un hilo largo, grueso, para enlazarlo y
llevarlo a vivir al jardín de mi casa.
un durazno, en la canasta de la bici,
resumía el olor del
verano maduro.
yo quería darle al
caballo ese durazno.
nunca me atreví a acercarme.
lo miraba largamente
a la sombra de una acacia.
después volvía a montar mi
bicicleta y reandaba el camino*






domingo, 29 de junio de 2014

después del cine




melancolía infinita
la de esta tarde
roja de crepúsculo de mar
y de niebla 

y la nostalgia 
de unas lilas lejanas.
y estos versos
tan tristes.
tan triste*


domingo, 1 de junio de 2014

de mariposas y nómades



a veces pienso que
sonará el timbre de la
casa y serás vos.

una mariposa 
habita mi patio desde
hace cuatro días.
desde que llegó
se me dio por pensar 
extrañezas.
encontré, hace meses,
una mariposa entre 
las hojas del libro
que leía en el hospital
mientras mi padre dormía.
al día siguiente de su muerte 
el jardín de su casa 
se llenó de mariposas.
(también podría contar que,
un caluroso día de reyes,
volé entre mariposas amarillas
en mi bici nueva sobre calles polvorientas.
era  pequeña y feliz.)
entonces, cuando murió mi padre, era marzo.
ahora es junio y
una mariposa habita mi patio.
(llegó, seguramente, desde muy lejos,
desde otro verano.)
los amigos dicen que
algo bueno va a pasar en mi vida.
y yo, que no creo en señales,
espero el sonido del timbre,
una mañana de estas.
te extraño*


viernes, 25 de abril de 2014

.




clausuraré la casa
clavaré los postigos
y tapiaré las puertas.
dejaré apenas un átomo
de azul.
cerraré los ojos y seré silencio.
(tierra del bosque,
alga en el agua)

de dos cosas
no supe resguardarme.
de la dulzura de unos versos
y de los hijos ahogando mariposas.



domingo, 16 de marzo de 2014

traducción



El miércoles 19 de octubre de 2011 publicaba este poema en este blog. Hoy, vuelvo a hacerlo, acompañado por la traducción al portugués de un gran poeta, Luiz Gustavo Pires.


*

la calle vacía, fría, gris, transcurre como un río. camina y gira. nadie. sólo el
laberinto.
gritos y susurros
claros y oscuros
pasado irreversible
es irreversible el pasado?
voces
muchas voces
y el vértigo
y el vacío
recamina el río, río que es calle gris, laberinto brillante de ausencia.
dónde está el camino? dónde está la casa? dónde está el sauce que enrulaba el
viento?
un violín estalla
ya no hay voces
sólo luz profunda
poderosa
íntima
resiste el avance implacable de la nada, traza líneas, dibuja mapas.


suena un piano
recuerdo un frío julio florecido de amapolas*







martes, 18 de febrero de 2014

*





escribiré las últimas 
palabras en  el último
renglón de la tarde.
después, me sentaré a 
llorar, hasta que alumbre*






miércoles, 25 de diciembre de 2013

*


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construiré de mar mi ausencia,
de lunas tibias que traen
el olor de la lluvia.
mi ausencia será azul y
ondulará como un ángel
y yo
seré la línea
que me separa de mí.


.



martes, 26 de noviembre de 2013

*

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muriéndome de oscuridad,
sobrevivo.
resistiendo en la luz
habito
los suburbios más profundos
de mi memoria.



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martes, 22 de octubre de 2013

*


.

cómo escribir un poema
sin que duela, sin que
la palabra sea cosmos quebrado por 
espejos de barro, umbral azul
del exilio, criatura casual 
en la mitad de la guerra.
cómo poner amapolas 
en el asco más oscuro de ese río
que detiene el fluir de la noche.
cómo hablar de mar, sol, luz,
después de haber palpado carne
en un armario, después de 
que nos hayan crecido frondosos
renacuajos en las manos.
ojalá podamos
ojalá se encauce la memoria*

.



(30-8-13)

lunes, 26 de agosto de 2013

*



sostengo en el tiempo la escritura
de lo que brota, 
que sube implacable como un rumor 
de río en crecida,
como una tormenta que se anuncia
en la tarde,
detengo la escritura  de lo que dibuja mapas
horadando las piedras y mi casa que ya no es.
emoción profunda
grito, aullido, duelo.
libero la palabra.
soy escrita*



viernes, 9 de agosto de 2013

*

.


en plena mañana
cerraste los postigos de
mi casa (la mía, no la tuya, no la nuestra)
y me deslumbraron la oscuridad y
la sorpresa (breve latido de mar abierto en mi pecho)
y tu mano fue el último reducto 
de la vida y de mi infancia, 
de mi pasado y de tu risa,
de mi grito 
de mi llanto
de todo el dolor en un recuerdo.

(ya sé para qué vine,
para caminar entre fantasmas)

en un sueño queda tu casa
(la nuestra)
convertida en útero de la maleza que
la parirá muerta.


no puedo salir del sueño
no puedo.
ojalá tu mano
sea un gran pájaro blanco*


.



domingo, 30 de junio de 2013

manuscrito de otro tiempo (cuentos de Lila, XXXII)




Cerré la puerta el día siguiente de la vuelta de Julio. La cerré y entré yo en el polvo del camino. Lo había esperado mucho tiempo, es cierto, pero entonces él llegó con esas flores que salvó de las hormigas y yo...

Cerré la casa y sus signos; de la que fui sólo tengo el nombre. Es lo que soy. Un nombre. 
Me han nacido otros aromas, el de las manzanas horneadas y tibias, el del tabaco de Damasco y el de las hojas de cierto libro.
Anduve por días en el camino polvoriento atravesándome en sucesivos espejos, hasta encontrar el agua, hasta llegar a este clima más frío. Aquí podré hacer pájaros de papel a la luz del fuego, con las cartas que Julio me escribía. Aquí el olor de los jazmines me dolerá en el cuerpo, hasta que el deseo de ellos sea implacable, hasta que sea tatuaje.
Traje conmigo, además de mi nombre, una caja antigua, con su tapa de raso pintado de flores de cerezo celestes y lavandas, donde guardaré los versos que tal vez nunca escriba (será que alguna vez escribí versos?).
En el bolso bandolera guardé mi prisión y mi exilio. Lentamente voy redibujando mi mapa, con los registros verdes de quien se espera.
Y al fin aquí, desde la otredad de mí misma, encuentro las palabras que escribo. Tienen el peso de una granada madura, el tacto preciso para que mi mano pueda sangrar el curso de este río que algún día acabaré de contar.


Me acerco a la ventana y miro más allá de las casuarinas. Imagino cómo la maleza va seduciendo a aquella otra casa a la que no volveré.

Algunas veces me pregunto qué habrá sido de Julio, de su ajedrez de cristal y de su azul de poesía.

Lila, marzo 2066*


domingo, 2 de junio de 2013

*



subí los escalones 
y entré a la casa.
recorro el pasillo
y me enfrento al
recuerdo de un espejo.
ya no somos ni él ni yo.
también son un 
recuerdo los jazmines,
puedo olerlos muy a la distancia, 
en un rincón de mi memoria.
oigo lejanas, muy lejanas
las voces que
alguna vez fueron familiares.
no sé por qué vine.
si a caminar entre sueños o entre fantasmas.